viernes, 5 de junio de 2009

Negociar o no negociar, he ahí el dilema





“Creo que la búsqueda de acuerdos no puede hacerse con el criterio de que Colombia no tiene ningún derecho sobre las aguas del Golfo…si eso significa que tenemos que negociar con Colombia a partir de que Colombia no tiene ningún derecho sobre las aguas del Golfo, entonces no hay negociación posible, pero si vamos a negociar entendiendo que hay una parte de la guajira que cae sobre el golfo y que eso genera derechos en esas aguas y que el problema es establecer exactamente hasta donde llegan los derechos de Colombia y donde terminan los nuestros, entonces, sí es perfectamente posible la negociación…”

¿Entonces? ¿Negociamos o no? Las palabras anteriores las dijo Teodoro Petkoff, como candidato presidencial por el MAS en 1983. No entremos en detalles en cuanto a Petkoff como figura electoral, ni política. Él, como presidente virtual de Venezuela, dijo que era necesaria, absolutamente necesaria, la negociación final y lograr el diferendo, aun en la hipótesis de ceder parte del Golfo de Venezuela. Hoy en día se escandalizan los dueños de periódicos como Teodoro, por las declaraciones del Presidente (real esta vez, no virtual) Hugo Chávez. Lo único que dijo el Presidente es: debemos llegar a un acuerdo en el tema del golfo, solucionar ese problema, no seré inflexible en la materia del Golfo… palabras más, palabras menos, Chávez dijo hoy, lo mismo que dijo aquel en 1983. La guerra con Colombia esta descartada de plano y lo único que existe es la negociación.

Pero ¿tiene Colombia derechos sobre el Golfo? Recordemos la historia turbulenta de nuestras fronteras, y del continuo despojo (primero con el Laudo del rey de España, luego con el diferendo de la Confederación Suiza), con el que hemos perdido la posibilidad de cerrar el Golfo de Venezuela, y hoy día luce muy difícil, sino imposible, cerrarlo definitivamente. Lo que hay que hacer, y le tomo la palabra a Petkoff, es buscar hasta donde llegan legítimamente las aspiraciones Colombianas y actuar en consecuencia. Mi opinión personal, es que la parte de la perijá colombiana que se lanza sobre el golfo de ninguna manera le da derechos algunos a Colombia sobre alguna de las aguas interiores venezolanas.
La delimitación con Colombia en el Caribe, debe regirse por los mismos principios recogidos en las negociaciones exitosas con República Dominicana y las Antillas Neerlandesas, donde se consideraron los espacios marinos y submarinos generados por el Archipiélago de Los Monjes.
La pretensión colombiana sobre el archipiélago, ilegitima como es, resta fuerza a la posición neogranadina, dejándonos en ventaja ante una posible negociación. Así que la única vía a mi parecer por la que conducirán unas posibles negociaciones es un tipo de usufructo compartido de las aguas que colindan al golfo, susceptibles de derechos hacia Colombia, sin que se toquen las aguas interiores del Golfo de Venezuela. Solución que garantizaría un acuerdo pacífico, y equitativo de la controversia, así como permitiendo, por fin, terminar el tedioso y conflictivo capitulo de nuestro Golfo. Negociar no es ceder, ni mucho menos se puede manipular este tema desde un Chauvinismo barato, diseñado para exacerbar pasiones y conllevar a lo de siempre, a la desestabilización política de nuestro país.

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