Hoy domingo 28 de junio de 2009, se perpetro un vulgar y descarnado golpe de Estado en Honduras. Su presidente, Manuel Zelaya, ha sido secuestrado y enviado a Costa Rica. En este momento, los movimientos sociales hondureños están en la calle exigiendo la vuelta de la democracia.
Las fuerzas de la reacción han actuado concertadamente. El presidente del parlamento, Roberto Micheletti se ha juramentado (¿autojuramentado?) presidente provisional. Los canales de televisión privados están pasando comiquitas. Se ha invisibilizado al pueblo una vez mas, la injerencia en el proceso democrático esta en plena marcha.
Para los venezolanos este hecho no es nuevo. Ya vivimos una situación similar, sino igual. Ya queremos nosotros que pase lo mismo, un pueblo rescatando su democracia.
Para nosotros este hecho guarda total correlación con el derecho soberano de Honduras de unirse al movimiento integrador latinoamericano capitaneado por el ALBA. Es un golpe no solo a la democracia hondureña, sino también a la unidad centroamericana, latinoamericana y caribeña. Este acontecimiento es una conspiración de las fuerzas, internas y externas, contrarias a la integración nuestra americana. No hay otra explicación posible.
Como latinoamericanos que somos, nos unimos al unánime rechazo que ya se ha producido. Ya el ALBA tiene una primera prueba de fuego, un bautismo. Se ha llamado a una reunión extraordinaria, y ya prevemos una declaración conjunta de esta alianza para restituir a la democracia. UNASUR debe hacer lo mismo. Le OEA se reúne en Washington de emergencia. Las fuerzas del continente, las fuerzas del cambio, del progreso se están moviendo.
Ya lo advertíamos por esta vía. La integración latinoamericana va de la mano con la estabilidad democrática de sus gobiernos, los gobiernos que con la voluntad firme se han aliado, valientemente, a la unión política de nuestros pueblos. Honduras es victima de esa voluntad, fiel al honor de Lempira, de nuestros precursores libertarios. Es Arbenz de Guatemala el que nos llama, es el Sandino de Nicaragua, es Farabundo Martí de El Salvador, los que con su ejemplo histórico nos demandan, obligan a la integración. Es un imperativo de nuestros pueblos, que nos exigen nuestra irrevocable e impostergable independencia. Quedaran para la historia los traidores a su legado.
Es Honduras hoy, ¿Quién lo será Mañana? ¿Cuál de nosotros caerá? No se puede desperdiciar este período histórico. No se puede perder al Sur. Las fuerzas de la injerencia y la reacción ya actuaron con inusitada violencia y crudeza. Es nuestro deber, como países hermanos, como miembros del ALBA, actuar en socorro a no solo de la democracia, sino de la unión de Nuestra América. Que no se pierda más tiempo.
Última Hora: han secuestrado a la digna cancillera de Honduras, Patricia Rodas, junto a los embajadores de Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia. La derecha no deja de actuar fiel a su tradición violenta y autoritaria.
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