¡Morazán Vigila!
Increíblemente, las acciones del ejercito golpista de Honduras ya pasan de la total deshumanización; de los soldados entrenados por la Escuela de las Américas. Ya hay confirmados dos muertos, tres extraoficialmente. Un joven de 16 años cayó muerto, como contaba un testigo a las cámaras de Telesur (¡viva Telesur carajo!) de un disparo en la cabeza. Un joven de 16 años. Un niño que tenía toda la vida por delante fue la primera víctima de la gorilada en contra de la unidad, libertad y democracia latinoamericana.
Ya estos elementos obligan a la Asamblea General de las Naciones Unidas a activar al Consejo de Seguridad, para movilizar, lo más pronto posible, una fuerza de paz para restablecer la seguridad de la región. Claro no albergamos ninguna esperanza de que esto suceda. Las fuerzas de seguridad de la ONU solo se mueven para apoyar las aventuras militares de alguna de las potencias con derecho a veto en el consejo de seguridad. Solo los intereses económicos de la élite que gobierna aún, para vergüenza de todo el planeta, son causas para movilizar esta fuerza de "paz".
Paso en Haití, paso en Kosovo. Solo los intereses de las potencias oligárquicas valen para que la ONU se mueva. No importa que un pueblo pacífico sea vulgarmente acribillado para atornillar un gobierno burgués y opresor, un gobierno de facto de las élites que ya tanto conocemos, los amos de Honduras no son diferentes a nuestros malditos amos del Valle.
Disparan a campesinos, disparan a obreros, a maestros, a reporteros dignos. ¿Y globovisión que está pasando en este momento triste para nuestra América? Al remedo de Gandhi, el ridículo de Ledezma, en punta en blanco, haciendo ¡una huelga de hambre en la sede de la OEA! ¿Hasta cuándo tanto cinismo? Que quede de lección para saber de que están hechos estos fascistas.
Que el pueblo de Honduras, que exige el regreso de la institucionalidad, siga a pesar de las balas ahí, en el frente de la batalla, nos debe dejar una reflexión. Tenemos que seguir en la formación de nuestros movimientos sociales, de nuestro pueblo para que nunca llegue a verse en nuestra patria este dolor que hoy sentimos nosotros por el pueblo catracho. ¡Viva el pueblo de Morazán y de Bolívar! ¡Pronto se abrirán las grandes alamedas!
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