martes, 1 de septiembre de 2009

De los “Safe Heavens” o como Colombia quiere dinamitar la Integración

Imagén: Iván Lira
Estoy convencido, cada vez más, a través de este proceso complejo que hemos llamado Revolución, que el camino que debemos transitar es hacia la integración latinoamericana. No se ya cuantas veces ya, por esta vía, he hecho público la necesidad no solo política y económica de la integración, sino de lo que ya a estas alturas del siglo XXI se hace una necesidad histórica y moral.

Ya la necesidad se torna imprescindible. Y cuando una necesidad se vuelve tan desesperada ante la luz de los hechos, la realidad es que corremos el riesgo de perderlo todo. La voluntad demostrada por la mayoría en la cumbre de Bariloche, es de conseguir el camino hacia esa integración sin demoras. Pero la realidad se nos escapa inexorablemente.

Colombia es definitivamente un factor de desintegración. Su gobierno, más bien, es la punta de lanza de una ofensiva destinada a socavar nuestra ya precaria voluntad. Cuando en un grupo de personas, que marchan unidos hacia un destino común, uno de ellos empieza a actuar a espaldas al grupo, cada uno de los miembros revalúa sus posiciones, su camino andado, y se pregunta ¿Para qué?

Colombia, con sus bases, o no bases, con sus “expertos extranjeros”, eufemismo ridículo si los hay para maquillar la palabra “tropas”, con su “seguridad democrática” de falsos positivos y narcotráfico rampante, ha clavado la sombra implacable de la duda en la integración.

Su respuesta a todos estos planteamientos, de frente y con las cámaras del continente sobre él, como el mismo lo pidió, fue el cinismo. Es increíble como se nos quiere echar la culpa del conflicto colombiano a nosotros, ¡nosotros!, que no hemos sino sufrir esa estúpida guerra fraticida, como todas lo son.

Ahora somos “refugios” o guaridas de los “delincuentes”. El eufemismo en ingles “Safe Heaven” (refugio o guarida) fue el slogan para las guerras contra Afganistán e Irak. Estos fueron “safe heaven” de los terroristas de Al-Qaeda, de los “malvados” (“Evil Doers”), que dicen ellos los atacaron el 11 de septiembre.

Estos “Safe Heaven”, lejos de acabarse con Irak y Afganistán, se han “multiplicado” y se han convertido en millones alrededor del mundo. Fíjense bien, que ya la guerra contra el terror se ha convertido en una guerra globalizada. Los “Evil Doers” están en todas partes, hasta debajo de la cama. Y esta aparente paranoia imperial, que no es paranoia ni nada que se le parezca sino un claro ejemplo justificativo para el derroche militar-industrial, se ha trasladado a todos los confines del mundo. Ya en los cinco continentes existen los “malvados” enemigos de la “libertad”, que generalmente son grupos con mote de terroristas, pero a la larga, son movimientos políticos legítimos. Pero eso poco importa al imperio globalizado, todo lo puede hacer y decir.

Lamentablemente, Colombia ha entrado en la esfera de los países “amigos” (por ahora) en la lucha contra el terror y las drogas. Pero el terrorismo se ha multiplicado desde las invasiones a Irak y Afganistán y desde el incremento del apoyo a Israel, y la droga no ha hecho sino difundirse más rápidamente, logrando ser un rentable negocio para los “expertos extranjeros”. Así que la lucha contra el terror y el narcotráfico es solo una excusa, que no pasa ni el examen más superficial, para la realización de una fase de expansión militar imperial a lo largo del globo. Tan simple como aquello, solo buscan el control territorial, como todos los “bárbaros y vulgares” imperios del pasado.

Unasur tiene un compromiso con esa necesidad histórica y moral de integración. No convertirse en un anexo militar de los Estados Unidos, sino ser libre e independiente. Lo más rescatable de la cumbre en Argentina es la creación de una institucionalidad propia en materia de defensa, que busque sustituir los falsos pretextos por verdaderas soluciones a los problemas reales. El Consejo Sudamericano de Defensa esta en una encrucijada, apenas naciendo, y debe estar conciente que la necesidad de nuestros pueblos es tener una doctrina propia en materia de narcotráfico y lucha contra el terrorismo, y sentar las bases para las soluciones políticas al problema de la paz en Colombia. Lo contrario sería dinamitar la integración, un lujo que no nos podemos permitir. ¿Qué será entonces? ¿La doctrina Bush-Obama de los Safe Heavens y Evil Doers, que el gobierno colombiano parece tan ansioso de adoptar?, o ¿nuestra propias herramientas y soluciones, en concordancia con los principios de autodeterminación y soberanía?

Bariloche echó las cartas sobre la mesa. Aprendamos a leerlas y juguemos la mano definitiva.

lunes, 17 de agosto de 2009

Educación

Imagen: Pink Floyd, The Wall 1979


Siempre que se toma en cuenta la educación, se anteponen valores y principios que recogen identidades y culturas dominantes. Nuestras leyes de educación siempre han tenido ese componente de universalidad intramuros, ese cosmos de visiones y relaciones que conforman la nacionalidad. Últimamente, sin embargo, la transculturización, la globalización, y los valores éticos del pensamiento neoliberal, han transformado el debate de la educación y su regulación. Ya existen, como casi en cualquier aspecto, unas transnacionales educativas. Lo que persiguen estas transnacionales educativas, más allá de una educación crítica, global, formadora de ciudadanos, es crear un ente acrítico, consumidor, atrapado en la alienación del trabajo.

Busca sobre todo hacer un ser o ente desligado de su tierra, de sus costumbres, de la relación individuo-comunidad. ¿Cuáles son los objetivos de esto? pues ningún otro que perpetuar modelos de control y dominación, desde lo micro, Patrón- Trabajador, hasta lo macro, países Centro-Periferia. Es en este aspecto que la educación se torna política, irremediablemente, tanto los proponentes del modelo neoliberal, como los proponentes de la educación liberadora.

Hablar de alienación, irreductiblemente nos remonta a la teoría marxista. Hay que perderle el miedo a las dos palabras (marxismo y alienación), puesto que las dos están presentes en todos los aspectos de la vida. Sin querer sonar determinista, las relaciones sociales en el ámbito del capitalismo se fundamentan en la alienación del trabajador, ente social mayoritario en la sociedad, esa desconexión gradual de su entorno y sus necesidades, para que el trabajador nunca pueda cuestionar su explotación. Esta alienación tiene como jeringa al aparato educativo. Las sociedades que se promulguen capitalistas, buscaran una educación desarraigada, acrítica y deformante del hecho social, y convierte al ser humano en una caja vacía, que no cuestione ni critique, y que solo se ocupe de generar la plusvalía necesaria para que la clases dominante siga perpetuando el estatus quo.

Ahora bien, la educación acrítica y deformante no es solo patrimonio del capitalismo, sino que se ha reproducido en el ámbito del dogmatismo. Este dogmatismo tiene varias caras, me referiré a dos principalmente. El dogmatismo religioso y el dogmatismo político.

El primero de ellos ha sido piedra angular del proceso capitalista de alienación social. El dogma esta representado por universales incuestionables, que ha base de fe y de no cuestionamiento, ha hecho posible las más grandes muestras de intolerancia. Hacer una educación desdogmatizada de la religión es más que un deber, es una obligación. Los estados se deben a todos los integrantes, y su laicidad es una obligación ética. Hacemos la salvedad que laicidad no es lo mismo que el estado sea ateo. La cualidad de laicidad implica respeto entre Estado y Religión, estableciendo su separación, libertad de culto, de ritos y de prácticas sociales vinculadas a la actividad religiosa. Ser ateo es estar opuesto a la religión, su exclusión de la vida social por medio de la ley, su eliminación explicita. El estado venezolano aplica la laicidad, es laico, más no es ateo.

Sacar a la religión de las escuelas, no de la sociedad, es un deber social vinculado a la igualdad de oportunidades y a la libertad de culto. A nadie se le debería obligar la práctica de ritos o reconocer como verdad a una religión como requisito para optar por un titulo educativo. Esto es lo que ocurre en muchas escuelas en Venezuela. En las primarias venezolanas se imparte obligatoriamente el curso de “religión”, está entendida como “religión católica”. El individuo que no sea cristiano católico, tendrá que abjurar de sus creencias religiosas, su educación parental y familiar, para responder correctamente a la siguiente pregunta en un examen: ¿quién es el único hijo de dios, que murió por nuestros pecados? ó ¿Quiénes conforman la santísima trinidad? Es un absurdo pensar que una chica o chico budista, musulmán, o judío, tengan que responder a sabiendas que esos preceptos son incongruentes con su propia costumbre o religión, así estas denominaciones sean minoría en un país católico.

Al dejar en manos de la iglesia (de cualquier denominación) y de la familia la enseñanza religiosa permitirá que la religión sea una opción personal, sin ataduras ni obligaciones, más allá de convertirse en un requisito para ser ciudadano. En pocas palabras, y tomando el léxico católico, un verdadero acto de voluntad y fe en la religión.

El otro dogma, que esta presente, es el dogma político. Para nadie es un secreto que en la política, al igual que en la religión, existen dogmas de fe. Para algunos malos socialistas esto es Marx, su palabra y su obra, que son tomados como evangelio sacrosanto. Para algunos, el marxismo científico esta más allá del bien y del mal, que suplantó, sobre todo en el periodo de los llamados socialismos “reales”, a la religión por la palabra de Marx. Para nada, y hago la salvedad, en nuestra ley orgánica de educación se incorpora la enseñanza marxista o socialista en la educación, en ninguno de sus niveles (claro esta, solo dentro de los cursos de política) como única enseñanza posible.

Lo mismo sucede, pero sin el mismo revuelo, desde hace mucho tiempo y más continuamente, en la enseñanza basada en los valores del capitalismo. Más propiamente dicho, en los valores del consumismo. Consumir es nuestra única obligación, conseguir dinero, para consumir, nuestra única aspiración en la vida, ser rico o morir en el intento. Esto también es dogmatismo, pero de la acera de enfrente. Lo que hacen las campañas publicitarias que están dirigidas a los niños, que entran al aula mucho mas rápido, es formar una ideología del consumo, de la explotación, del ya para ya, que deforma y se convierte en ansiedad, culpa por ser pobre, por no tener carro, o por no comerte una hamburguesa y una coca-cola. El dogma neoliberal, no es diferente del dogma marxista. Ambos buscan a un ser desconectado, acrítico, para perpetuar un sistema en el que esta prohibido disentir.

Des-dogmatizar a la escuela de la política también es una obligación.

¿Cuál es la máxima obligación? hacer ciudadanos críticos, que sepan descifrar los códigos de los actores políticos, religiosos y económicos, y puedan entender su posición localizada en su entorno, su sociedad. Y apropiarse, hacer suya su sociedad, su estado y su realidad. Los que apoyamos este proceso de cambio no queremos autómatas, que no nos critiquen o no sepan discernir la realidad de la ficcionalidad mediática, venga de donde venga. Que critiquen el consumismo, la alienación, y a la vez, disciernen y critiquen los falsos socialismos, los dogmatismos de la teoría marxista que inundaron al siglo XX. Que tomen sus propias decisiones con todas las herramientas posibles.

La ley aprobada la semana pasada, recoge todos estos principios. No busca crear chavistas, busca conseguir en su evolución educativa a seres humanos, concientizados de su realidad histórica y su potencial futuro. Busca darnos una cultura propia, que ya existe, y que solo falta ser enseñada en nuestras aulas. Bolivarianos somos todos, Robinsonianos, como no. Educar desde esa perspectiva no solo reafirma nuestros valores intrínsecos, también nos hace mejores ciudadanos.

viernes, 7 de agosto de 2009

La Geoestrategia del “Militarismo Pentagonista”

Imagen de: Umpierrez/Uruguay

Juan Bosch, recordado latinoamericanista y presidente de República Dominicana, derrocado por el Imperio Norteamericano, hablo siempre del “Militarismo Pentagonista”. La política de los imperios históricamente se basan en dos pilares, el primero de ellos es la civilización o la cultura, la “transculturización” como hoy definimos al proceso mediante el cual se logra la imposición de un sistema de valores y prejuicios ajenos, para justificar el avance del segundo pilar, que no es otro que el de la fuerza, el uso de la violencia premeditada y sucesiva, de manera que la anexión de un nuevo territorio sea lo más expedita posible.

Lo que nos recordaba Bosch en sus palabras es simplemente lo que hoy vivimos con la instalación de 7 bases norteamericanas en el territorio colombiano. Cerca de 1400 efectivos estadounidenses están hoy en el territorio neogranadino, divididos entre fuerzas regulares y los mal llamados “contratista de defensa”, novedosa figura dentro de la política de guerra norteamericana. La excusa transculturizadora es la “lucha contra el narcotráfico” mezclada con otra excusa, la “lucha contra el terror”. Los valores se disparan por los cañones mediáticos antes que lleguen los cañones reales. Cuatro lanza misiles AT-4 se dicen encontrados en manos de las FARC, de origen supuestamente venezolano, trata de justificar la instalación de las bases.

La estrategia, que es geoestrategia pentagonista, es la de contener los procesos políticos nacionales en Venezuela primero, Ecuador, Bolivia y hasta en Brasil. La base aérea Mariscal Estigarribia, en Paraguay esta a menos de 100 Km. de Bolivia. Otra base paraguaya esta muy cerca del territorio brasileño. Las intenciones de Alan García no se han hecho públicas, pero las ruedas del regimiento mediático siguen avanzando. García ha revivido por televisión al Sendero Luminoso, un grupo extremista maoísta, que se creía extinto, sino muy mermado. No es descabellado pensar que Perú pronto tenga sus bases norteamericanas, cerrando el cerco en contra de Ecuador y Bolivia.

Las riquezas minerales, acuíferas y de biodiversidad latinoamericanas son tan valiosas que todo lo vale. El presidente Chávez dijo, con razón, que solo cuatro países tendrán petróleo al finalizar el siglo, al ritmo actual de consumo. Rusia, Irán, Arabia Saudita y Venezuela. Esta aseveración es suficiente para que se acorrale y se estigmatice a países y a sus líderes. El Amazonas esta en constante peligro de ser invadido para “rescatar la biodiversidad natural de manos de gobiernos irresponsables” como alguna vez oímos decir de un libro de escuela en los Estados Unidos. El Amazonas atraviesa 6 países, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú y Brasil, todos acorralados por sendas bases militares.

La contra-estrategia latinoamericanista tiene que ser contundente. La reunión de UNASUR debe servir, una vez más, de precedente para que esta militarización del continente por parte de una potencia hegemónica se detenga. Si se continúa este camino, prácticamente y de facto estaremos invadidos por todos los frentes posibles, y no podremos hablar de soberanía, ni de autodeterminación.

Venezuela debe también pensar en su propia geoestrategia. La estrategia de la solidaridad y de la cooperación que tantos buenos resultados le ha dado en términos políticos, debe trasladarse a la estrategia de la seguridad y defensa. El consejo sudamericano de defensa parece una buena iniciativa para iniciar el proceso de desmontar la ofensiva pentagonista e imperial de transculturización y violencia.

jueves, 30 de julio de 2009

imagen de: www.antimperialista.blogia.com


Venezuela y Colombia: la guerra de la información


Pareciera que el continente latinoamericano está pasando por una prueba de fuego. Un momento crucial, en el cual los países de la región, y sobre todo aquellos como Venezuela, que pugna por una transformación política, social y económica, se están jugando la soberanía y autodeterminación de sus pueblos, ante un imperio norteamericano en decadencia y una derecha continental cuyo monopolio mediático son las espinas del garrote, dispuesto a golpear sin clemencia sobre cualquier objetivo que consideren estratégico.

Paul Virilio, refiriéndose a la invasión a Irak en el año 2001 nos dice: “(…) hemos asistido a verdaderos pases de magia multimediáticos, cuando los asesinos suicidas y los coaligados se desviven por subyugar a las multitudes con un exceso de medios pirotécnicos que, sin poder utilizar las famosas armas de destrucción masiva, usan y abusan de esas armas de comunicación igualmente masivas, cuyo arsenal no cesa de desarrollarse gracias a las antenas parabólicas y las proezas de esas operaciones psicológicas (…) cuyo objetivo es propagar el pánico con el pretexto de conjurarlo” (Virilio, 2006)

Lo que Virilio nos plantea, es precisamente lo que está sucediendo en el conflicto colombo-venezolano, visto erróneamente como una crisis diplomática entre dos países vecinos, cuando realmente es un conflicto mundial bajo una lógica conocida: los medios internacionales crean un enemigo del mundo para que un salvador del mundo tome las medidas que considere correctas.

En este sentido, la supuesta relación estrecha entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno venezolano, sirve la mesa para justificar, en el marco de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, una atención especial – militar, política, mediática – de los poderes internacionales sobre Venezuela. Un modus operandis de vieja data que han utilizado en distintas ocasiones: En Chile para derrocar y asesinar a Allende (1973), en Panamá para derrocar a Noriega (1990), en Irak para derrocar y asesinar a Hussein (2001), más recientemente para invadir a Afganistán, desde donde supuestamente opera Bin Laden (2009).

Así pues, esta matriz que se ha venido construyendo contra Venezuela la vemos en acusaciones por parte del gobierno israelí, representado en la figura de Avigdor Lieberman, quien sostiene que en nuestro país funcionan células terroristas de Hezbolá, afirmación carente de toda veracidad. Sin embargo, por más absurda que nos parezca esta acusación, debemos entender que ya existe una movilización de fuerzas israelíes en la región latinoamericana. Hace pocos días, un avión de la fuerza aérea de ese país se precipitó en la zona fronteriza colombo-venezolana. ¿Qué hacía un avión de guerra israelí en el espacio aéreo fronterizo?

Por otro lado, existe una campaña mediática en contra de nuestro país tratando de señalarnos como un importante colaborador y comercializador de droga en la región. Precisamente quienes nos acusan son: Colombia, mayor productor de droga del mundo; y EEUU, mayor consumidor de droga del mundo. Además, no es casualidad que estas acusaciones se realizan en un momento en el cual el gobierno venezolano ordena retirar a los grupos de la Drug Enforcement Administration (DEA) que operaban en el país – bajo una injerencia permitida, que aseguraba los grandes intereses financieros del mercado de la droga – para que instituciones nacionales se hagan cargo de la lucha contra las drogas, decisión que ha traído logros positivos para Venezuela.

De igual modo, se oyen declaraciones del canciller colombiano Jaime Bermúdez, preocupado por la compra de armamento chino y ruso por parte de Venezuela, tratando de sembrar pánico y controversias en un intercambio comercial corriente de un país soberano que además en ningún momento en estos últimos 10 años, ha tenido una política exterior belicista.

Así mismo, las últimas horas registran los vaivenes diplomáticos por el reclamo de unos supuestos lanzacohetes suecos incautados a las FARC, y que habían sido vendidos a Venezuela en el año 1988. Poco se sabe hasta los momentos de eso, pero en qué momento más oportuno ha salido a la palestra.

Nos referimos a un momento en el cual el gobierno de Álvaro Uribe aprobó el fortalecimiento e instalación de bases militares norteamericanas en suelo colombiano, con presencia de equipos militares, naves de combate y soldados estadounidenses operando en ese país. Estas bases aéreas, cuyas principales están ubicadas en Malambo y Palanquero, se encuentran a escasos kilómetros de la frontera con Venezuela. Además de las mencionadas, también cuentan con la base de Apiay (cerca de Bogotá), y la posible instalación de bases en Tolemaida (cerca de Bogotá) y Larandia (en la frontera con Ecuador). Geoestratégicamente, mejor imposible.

Todo concuerda con la construcción de una matriz mediática en contra del Gobierno Bolivariano, la cual ha buscado los espacios para satanizar cada vez más al monstruo venezolano. Hace días, con respecto al golpe de Estado en Honduras, un vocero del Departamento de Estado norteamericano de apellido Crowley expresaba: “lo que pasó en Honduras es una lección para los gobiernos que sigan el ejemplo de Venezuela.” Claro está, que detrás de esa irresponsable afirmación, está la justificación de cualquier acción que ataque directa o indirectamente a nuestro país.

Definitivamente, no hay actores que se beneficien más con la crítica situación que vivimos con Colombia, que los EEUU y la ultra derecha regional. Por un lado, los Estados Unidos encuentran un espacio para justificar su presencia militar en tierra colombiana para luchar contra el terrorismo, las drogas y cualquier manifestación progresista que cambie con el status quo. Por otro lado, los gorilas hondureños obtienen un respiro como centro de atención internacional, después de un mes de represiones y de violación al Estado de derecho. Si la trampa de la mesa de diálogo liderada por Oscar Árias, – EEUU – logró apaciguar las presiones internacionales sobre el gobierno de facto, con un nuevo foco de opinión mundial, quién sabe qué nueva avanzada de los golpistas ocurrirá.

Finalmente, el otro beneficiario es la derecha colombiana, representada bien sea en la figura del presidente Álvaro Uribe, quien podría aprovechar este conflicto para buscar su reelección, pues parece que la lucha contra las FARC – a como dé lugar – y cualquier actor que los apoye es su principal bastión político; o en la figura del ministro de la defensa Juan Manuel Santos, quien eventualmente también podría fungir como candidato, el cual, apoyado en la misma convicción de Uribe, se postule en las próximas elecciones presidenciales en Colombia.

Es importante que logremos entender lo delicado de este conflicto, no podemos olvidar que en la real politik no hay casualidades, y Venezuela, está en el ojo del Huracán.

Notas

Virilio, Paul (2006). Ciudad pánico. Buenos Aires: Libros del Zorzal.

miércoles, 29 de julio de 2009



El objetivo del aprendiz

[Un bandoneón marca el caudal sanguíneo
Que esta danza nos ofrece.
El Río de la Plata en nuestras venas]


La sensualidad se da la mano con lo desconocido
con la necesidad
de conocerse en las palabras de un extraño con tono sureño
escasos minutos.


Entonces el aprendiz se lanza hacia un precipicio
atravesando el aliento del otro
es que a veces
sin respirar nos lanzamos


Y un divino vaivén nos permite errar
para recomenzar sin pérdidas
tal vez sí
con un gesto de agrado


El aprendiz se aferra a las formas
y siente el compás
Que abre un instante
y otro, y otro.


Abandona la inseguridad
Pues las palabras
se diluyen en un abrazo
silencio.


Sin darnos cuenta
cambiamos de cuerpo,
de nombre
claro, de espíritu también.


Quién podría pensar
que el objetivo de este aprendiz
no es otro que mirar hacia delante
Y salir a caminar.

lunes, 20 de julio de 2009

Va más allá de Honduras




Para empezar un comentario: Los latinoamericanos comprometidos con su unidad fuimos testigos el día domingo de un triste espectáculo donde para no llorar, nos reímos, mezclándolo con un sentimiento de rabia e impotencia.

El “canciller” de facto, Carlos López se consiguió con una tribuna inmejorable, regalada por Zelaya, adornada por el Departamento de Estado. Todos los medios de comunicación del continente y las transnacionales del mercado de la noticia se “encadenaron” con el usurpador, con un hombre francamente cínico y descarado, donde dijo que el Presidente constitucional, electo por la mayoría de los hondureños, Mel Zelaya, es un Golpista.

Golpista Zelaya. ¿Y ellos que serán?, ellos que están de espaldas a la realidad, embriagados con el poder que consiguieron a punta de tiros y represión. Desconocen el mandato de los pueblos del Mundo (incluido el de Honduras), que exigen sin demora, y sin condiciones, el regreso del hilo constitucional al país de Morazán, que no es otra cosa que el regreso de Zelaya a su cargo de Presidente por el resto de su término.

"La mediación, en mi impresión, no ha comprendido que la pretensión de imponer a Manuel Zelaya como Presidente va en contra del derecho interno de Honduras y está infringiendo el principio de igualdad y soberanía de los Estados" decía el cinismo en pasta, sin colar. El derecho interno de Honduras no establece en ningún apartado que una forma de separar al presidente de su cargo, es sacarlo en pijama de la cama a punta de tiros y enviarlo al extranjero, con todo su gabinete. Lo que si dice es que los actos y procedimientos que deriven de un golpe de Estado, de un acto de fuerza, son nulos e irritos y califican como traición a la patria hondureña.

Lo que significa para la democracia regional (interconectada e interrelacionada), que se permita en su seno la conspiración, el uso de las armas, el contubernio y la usurpación, obliga a actuar a la comunidad internacional. ¿Qué intromisión existe allí? Es una cuestión de principios democráticos, esencia de los procesos políticos que se están dando los pueblos en Nuestra América.

Si no actúa la comunidad internacional, sobre todo la comunidad regional, ¿Quién lo hará? Si no actúa, esta legitimando una acción ilegal, permitiendo la ilegalidad. Si Venezuela (por ejemplo) permitiera dicha actuación, ¿Cómo defiende su hilo constitucional ante la fuerza, ante la conspiración? Si no existiera la comunidad internacional para denunciar y actuar (aunque su fuerza y eficacia pueda estar en duda), la patente de corso para la injerencia y los golpes de estado estaría abierta para cualquier aventurero, que desconoce la voluntad popular “por que no saben votar bien (por nosotros)”.

Ahora bien, el hecho que ocurriera en Honduras es irrelevante. La oligarquía y los grupos burgueses del poder son iguales en toda Latinoamérica. La democracia es buena para ellos cuando sus intereses son resguardados, cuando legitima el estado de cosas, cuando se perpetúa su poder, pero ya no sirve cuando se empieza a pensar en el pueblo, cuando los ciudadanos eligen a una persona fuera de su esfera de influencia. Ahí, no importa si es cierto o no, la democracia (burguesa y oligárquica) esta en peligro. Y si al elegido por el pueblo, en el mismo modelo que los eligieron a ellos por décadas, empieza a desviarse, el golpe militar, mediático y leguleyo es la salida, el derramamiento de sangre y la represión es la salida.

No decimos aquí que Zelaya es un presidente revolucionario, enfrentado en una lucha contra la reacción y la oligarquía. Solo se salió del libreto construido por la clase que siempre lo tuvo todo, para dominar a los que nunca tuvieron absolutamente nada. Porque Zelaya aumento el salario mínimo de los trabajadores, quitándole algo de su grosera plusvalía (siempre es grosera, cabe acotar), porque Zelaya se atrevió a convertir una base militar controlada por los Estados Unidos en una pista alterna comercial, por que Zelaya se unió al ALBA y les quitó, para dárselo al pueblo hondureño, el negocio de la energía. No era socialismo, ni comunismo, ni siquiera bolivarianismo, era simplemente actuar por una masa indefensa, dándole algo para defenderse ante la artillería de las balas y la alienación del opresor histórico.

No era un cambio profundo, lo que estaba proponiendo Zelaya. No se puede uno irritar porque un presidente quiera mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, dentro del esquema del mercado y del capitalismo. Ni siquiera eso le esta permitido a los gobiernos del continente. No esta permitido conducir a un país con una mentalidad social, por que eso va siempre en contra de la clase capitalista y esta no te lo perdona. No perdonaron a Zelaya, que no era precisamente un anticapitalista o un antimercado, ¿se lo perdonaran a Chávez y a Venezuela? ¿O a Ortega, Correa, Evo o a cualquiera?

Es por eso que el proceso de empoderamiento del pueblo no se puede detener, y tiene que ser revisado y optimizado. El poder popular tiene que, como decía la consigna, estallar de una buena vez. Nuestro modelo propugna que la sociedad trabaje por y para ella misma, por su propio bienestar, que la alienación se acabe para dar paso a al trabajo por la vida y por el bienestar social. Que entremos en una nueva etapa del verdadero progreso, de cooperación y no de competencia, de valores como la salud gratuita, educación masificada y la economía al servicio del hombre y no del mercado, no hablamos nosotros del “crecimiento” neoliberal, que considera exitoso el modelo Hindú, pero que vive su inmensa población en la mas abyecta y humilladora pobreza.

Por eso decimos, que esto va mucho mas allá de lo que sucedió en Honduras, es mucho más profundo. Es cambiar radicalmente un sistema, el capitalista, que esta acabando con la vida en el planeta tierra. Que derrite los casquetes polares, que destruye la Amazonía y las selvas húmedas en todo el globo, que oprime y destruye la unidad de los pueblos, que aliena a los seres humanos y los hace indiferentes ante la guerra, la miseria, el hambre y la peste. Que permite que millones de seres humanos mueran al año de HIV, y cuyo único valor moral de importancia es el consumo y la ganancia especulativa.

Esa es la verdadera lucha, una lucha de emancipación verdadera, no de un país invasor, sino del modelo de opresión que ha alcanzado ya su etapa global y que empieza a resquebrajarse por sus mismas contradicciones internas. Y es allí cuando más peligroso se torna, cuando más impostergable se hace la necesidad de darle la vuelta a la página de la historia y se construya ese otro mundo posible, en este siglo, en nuestro tiempo.

jueves, 16 de julio de 2009




¿Por qué el sistema capitalista está en crisis?

Para comenzar, quisiéramos partir del significado de crisis tal como lo abordaremos en estas líneas. La palabra viene del griego, y en el estricto sentido semántico significa ruptura, quiebre. Sin embargo esta ruptura no implica discontinuidad, por el contrario, este quiebre sugiere un antes y un después caracterizado por la continuidad. (Pérez, 2008)

En este sentido, al revisar la historia reciente del sistema económico capitalista nos damos cuenta que después de 1945 – fecha en la cual el final de la II guerra mundial marcó el status quo político y económico que iba prevalecer en el escenario internacional – el sistema capitalista no ha mostrado épocas de bonanza tan constantes como períodos anteriores. Vamos a ver por qué.

Luego de la depresión de 1929, las rápidas medidas keynesianas tomadas por el gobierno de los Estados Unidos para recomponer el “Estado de bienestar” y salir del letargo recesivo en el que se encontraba la economía norteamericana, llegaron períodos de expansión de la economía en el marco de una fase A (auge) de la teoría de las ondas intermedias y largas de Kondratieff.

Estos planteamientos establecen que la economía se comporta mediante ondas intermedias (recesivas/depresivas) producto de causas internas de la dinámica capitalista; mientras que las ondas largas (expansivas/auge) son el resultado de hechos fortuitos como: cambios en la tecnología, guerras y revoluciones. (Martínez, 2001) Nos detenemos en esta teoría, en primer lugar porque es referencia importante para los economistas que intentan explicar los ciclos económicos en el mundo, y en segundo lugar, porque será útil para nuestra reflexión final.

En este sentido, el primer período de crisis del sistema capitalista lo ubicamos a principios de los 70’, fecha en la cual se notó una disminución en las tasas de ganancia de los principales países capitalistas centrales, producto de una disminución en la inversión productiva desde finales de los 60’. (Dos Santos, 1997)

De este modo, la especulación financiera vino a sustituir los gastos productivos. Así pues, el crecimiento del gasto público y, a su vez, la deuda pública aumentó la base del sistema financiero por concepto de títulos de la deuda. Estas condiciones hicieron que las tasas de interés en los mercados mundiales subieran, producto de la política mixta de contracción monetaria y fiscal que se aplicaron en los Estados Unidos en la administración de Reagan. (Sachs, 1993)

El surgimiento de los Petrodólares produjo una gran excedente financiero mundial que fue a parar a las bolsas norteamericanas, europeas y una parte a los países del tercer mundo. Sin embargo, el déficit público norteamericano tenía cifras muy elevadas, como resultado en gran medida por el gasto social utilizado para combatir los altos costos militares y de desempleo. (Dos Santos, 1997)

Además de ello, debemos considerar que la primacía que hasta finales de los 70’ tenían los Estados Unidos como centro hegemónico capitalista, se vio mermada con las innumerables pérdidas económicas y humanas que le acarreó la derrota en la guerra de Vietnam (1973). Esta circunstancia la aprovecharon Alemania y Japón para tomar partido en la cabeza de los grandes centros capitalistas mundiales.

Otro factor importante que debemos destacar es la subida de los precios del petróleo en la década de los 80’, lo cual produjo una recesión en cadena de los principales países industriales

A la luz de los acontecimientos, se hace presente un nuevo respiro para el crítico sistema capitalista de la década de los 70-80’. La caída del muro de Berlín (1989) y la disolución de la unión soviética marcó el derrumbe del mundo bipolar, situación que dejaría a los Estados Unidos como cabeza política, económica, militar, cultural de la época. Esto fue aprovechado sin dudas por el corporativismo neo-liberal y por los grandes intereses políticos y económicos del centro capitalista.

En este sentido, se arreciaron las “ayudas” a países en vías de desarrollo por parte de los organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). De este modo, la gran cantidad de préstamos, así como los Programas de Ajuste Estructural – reformas políticas y económicas que los países prestatarios debían cumplir a fin de hacer posible los financiamientos, entre ellas: fomento a las privatizaciones, disminución del gasto público, aumento de los impuestos, mínima participación del Estado en el control de los medios de producción, entre otras – hundieron a los países en vías de desarrollo en una profunda deuda externa.

Esta situación, aunado a las políticas monetarias que mantenía la Casa Blanca de aumento de las tasas de interés, generaron otro duro golpe para el sistema capitalista mundial conocido como la crisis de la deuda, en la cual, una gran cantidad de países en vías de desarrollo se declararon insolventes e incapaces de pagar la deuda adquirida.

De este modo, esta situación marcó el inicio de lo que vendría a ser la etapa más crítica de estas últimas décadas del sistema capitalista. En este sentido, registramos hechos como:

El crack bursátil de 1987, la embestida cambiaria frente a las monedas europeas en 1992, el ajuste al alza de las tasas de intereses estadounidenses y la crisis de la deuda mexicana (efecto tequila), el desplome bursátil asiático de 1997 (efecto dragón), la crisis de la deuda rusa durante 1998 (efecto vodka), la crisis de Brasil en 1999 (efecto samba).

Así mismo, el inicio del nuevo milenio continuó acentuando la crisis del sistema capitalista mundial, en esta oportunidad, la crisis financiera desatada en Turquía en el 2000 y la crisis de Silicon Valley por las compañías de páginas web; el derrumbe del Nasdaq en el 2001, el colapso del modelo argentino en el 2002, la caída bursátil y la declaración de recesión en los Estados Unidos, la quiebra de grandes compañías como Enron y Parmalat producto de escándalos financieros, y actualmente, la explosión de la crisis hipotecaria en el 2007 (bonos subprime) que finalmente conllevó a la crisis económica que estamos viviendo hoy en día.

Esta simple enumeración de acontecimientos, dan muestra de que el sistema capitalista mundial después de la llamada “edad de oro” (1945-1973) no ha podido registrar períodos largos de equilibrio.

En ese sentido, la teoría de Kondratieff que abordamos en las primeras líneas de este trabajo, nos habla de que la diferencia entre cada onda (recesiva-expansiva) es aproximadamente de 50 a 60 años. Es cierto que en el contexto de este economista ruso no podrían considerarse factores más modernos como lo integrados que estamos en esta etapa de globalización. Sin embargo, a partir del estudio general que hemos hecho, podríamos afirmar que esta aceleración de los ciclos económicos mundiales parece obedecer más bien a la degeneración de un sistema imperante por tantos años.

De este modo, cabría plantearnos hipótesis sobre el futuro del sistema económico mundial que surgen a partir de los trabajos de autores como el economista italiano Giovanni Arrighi, el cual nos habla de una fase de expansión comercial, una fase de expansión financiera y una fase de crisis y lucha hegemónica. Esta última dando pié a una potencia China como la tuerca protagónica del engranaje del sistema mundo económico de este siglo.

Lo cierto es que si este sistema capitalista está en crisis, dependerá de nosotros el rumbo de la continuidad del mismo. Hasta ahora todas las depresiones, shocks, distorsiones, crisis del sistema capitalista, se han generado por su misma dinámica de sobre-explotación y sobre-acumulación desmedido de capital. Entonces, es momento de que su crisis terminal sea producto de la construcción de una nueva arquitectura económica que rompa con los patrones depredadores con los cuales este sistema nos enseño a mirar el mundo.

Referencias

· Dos Santos, Theotonio (1997). El Papel del Estado en un Mundo en Globalización. Caracas: Academia Nacional de Ciencias Económicas.
· Fiori, José Luis (2009). La Muerte del Gran Economista Italiano Giovanni Arrighi. Consultar en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=88566
· Levy, Sara (2008). Pánicos Financieros: Medidas de Emergencia vs. Transformaciones Estructurales. S/F.
· Pirela Pérez, Miguel Ángel (2008). Del Estado Posible. Crónicas de una Revolución. Caracas: Fondo Editorial IDEA.
· Sachs, Jeffrey y Felipe Larrain (1993). Macroeconomía en la Economía Global. México: Prentice Hall Hispanoamérica, S.A.,
· Sánchez Martínez, Manuel J (2001). “Las Ondas Largas de Kondratieff”. Consultar en: http://www.laberinto.uma.es/